CREACIÓN, ESTRATEGIA Y
MANAGEMENT DE EMPRESAS Y ORGANIZACIONES DESDE PERSPECTIVAS DIFERENTES E INNOVADORAS

sábado, 11 de abril de 2009

Swann y clientes




¿ Y qué hacemos cuando tenemos que ocuparnos de clientes como los referidos en la anterior entrada...?. La respuesta es tan fácil como difícil. Nassim Nicholas Taleb lo refiere bien en su obra "¿ Existe la Suerte?".



Pongamos un poco de literatura... Swann, el personaje de "En Busca del Tiempo Perdido" de Marcel Proust ( en la foto), es un refinado comerciante que se siente cómodo con personas como el Príncipe de Gales, pero que actúa como si debiera demostrar algo, cuando se relaciona con esa clase media ignorante y zafia de nuevo cuño y fortunas recientes. A menudo y a pesar de nuestro esfuerzo, conocimientos , sensibilidad y suficiencia, debemos ganarnos obsesivamente el respeto de "paletos con ganancias excesivas y acento cateto" ( la frase no es mía, sino de Taleb). Es decir, hemos de lidiar con "empresarios" ( el entrec0millado sí es mio, de alguna manera hay que llamarlos) que en su posición de clientes a veces no muestran ni siquiera la educación necesaria. Menos muestran su respeto por los conocimientos o soluciones que aportamos...

En estos tiempos de penurias económicas quizá no debemos renunciar a esos ingresos, además debemos mostrar nuestra responsabilidad social como consultores ya que sus empleados, o los asociados de las asociaciones que presidan o dirijan (por decir algo, lo de "dirigir") tampoco son responsables de la patética postura de estos personajes. Mostremos nuestro lado sereno, y solamente pensemos que es nuestra contribución a la mejora del mundo. Al fin y al cabo, demos una oportunidad a Darwin ( el de la barba) y esperemos que sean una especie superada... Hay más círculos en los que mejorar, en los que intercambiar opiniones y conocimientos, y muchísimos clientes que te hacen sentir bien, simplemente por el hecho de cumplir tu papel y dejarte que ayudes en su mejora. Como Swann disfrutemos de esos círculos ilustrados, y leamos también a Proust, dejando los best sellers, códigos varios, literatura rosi-progre, pilares de las tierras varios, y demás telefilmes de siesta dominical escritos para otros seres... Es, a veces, triste comprobar que lo vulgar, intelectualmente y también en cuanto a calidad humana, es abundante... en los negocios, en las Universidades, en la vida...

jueves, 9 de abril de 2009

Orfeo y la antropofagia

Uno de mis personajes clásicos míticos preferidos siempre ha sido Orfeo.
Este, poeta y célebre músico, era hijo de Eagro, rey de Tracia. Estudió las leyes y la filosofía y recorrió Egipto para consultar a los sacerdotes de este país y ser iniciado por ellos en los misterios de
Isis y Osiris. Después visitó Fenicia, el Asia Menor y Samotracia, y de vuelta a su país natal dio a conocer a sus compatriotas el origen del mundo y de los dioses, la interpretación de los sueños y la expiación de los crímenes, e instituyó las fiestas de Baco y de Ceres. Enseñó a los griegos sabios conocimientos de astronomía, cantó la guerra de los Titanes, el rapto de Perséfone a manos de Hades y los trabajos de Hércules, y fue considerado como el padre de la teología pagana.
La mayor notoriedad de este personaje fue alcanzada popularmente por su descenso a los infiernos en busca de
Eurídice, su amada, para salvarla de la muerte producida por la mordedura de una diabólica serpiente.
Orfeo, no es un héroe al uso de la época, sino un pacificador con influencias civilizadoras; Enseña a los hombres la agricultura, hace que abandonen la antropofagia, y es también músico y poeta, inventor del Hexámetro. Con su canto las fieras se aplacan, el tiempo se detiene, las rocas y árboles se mueven para seguir el ritmo de su música, incluso es capaz de aplacar la ira de los dioses.


A veces nuestro papel debe ser órfico, aplacando a las fieras (incluso las propias interiores), y sobre todo luchar contra la antropofagia. Hay una especie de empresarios (título dado solo porque dirigen o mantienen empresas) que practican la curiosa antropofagia con todo aquel que ose en contradecir sus, muchas veces obtusas posiciones. Suele pasar que cuanto menor formación mayor antropofagia, incluso suelen aparecer como ogros o brujas (y se suelen aliar) y así toman comportamientos agresivos explícitos o implícitos contra asesores, colaboradores, consultores, empleados o incluso clientes… En el fondo son antropófagos miedosos, que no saben dónde dirigir la violencia que nace de su inseguridad. Cuidado con este tipo de clientes, que desprecia el “saber órfico” ganado con tu estudio y experiencia. Lo recomendable es ignorarlos, incluso si consentimos en mantenerlos en nuestra cartera de clientes. Nuestro papel como consultores es ayudar a mejorar las empresas, y así hemos de actuar, aun expuestos a las críticas, o el rechazo, de este tipo de seres. Y ojo… que abundan, aunque son efímeros, y posiblemente sus hijos no heredaran empresa alguna, lo cual es sanísimo para el tejido empresarial.
Dionisos y Orfeo beben de la misma fuente. La enseñanza mágica que se desprende de la asociación de Orfeo con
Dionisos, es que el Mago debe ser capaz de oscilar de un lado a otro, por un lado ser impecable en su acción, arrojando fuera de si lo que no es necesario, por otro lado, ser capaz de quitar sus ataduras y estrecheces mentales.
De su legado, tenemos el famoso juramento Iniciático:
"Juro por aquel que ha separado la tierra y el cielo, la Luz y la oscuridad, lo húmedo y lo seco, que guardaré y custodiaré los Sagrados Misterios….."
El orfismo, tuvo gran influencia entre los pitagóricos, aunque la mayor parte de la época, el orfismo se mantuvo oculto, (en su época podrían ser considerados como "una secta peligrosa", por sus peculiaridades). Es a partir del comienzo la caída del paganismo, cuando los Neoplatónicos recogen su legado y alcanza su máximo esplendor, quedando al final, como uno de los pocos reductos del paganismo, frente al cristianismo.

Orfeo, en su faceta lírica y poética, inspiró películas como la genial “Orfeo Negro” de Marcel Camus (1959), dónde la búsqueda de Eurídice evoca que el amor divino también es posible entre mortales, rodeados de música, frivolidad, sol, noche, poesía… de vida. ¿Cuántas veces hemos bajado a los infiernos a buscar a nuestra Eurídice? ¿Cuántas veces ha muerto mordida por la serpiente de lo banal, las falsas ilusiones o lo mundano y lo turbio?Pensémoslo oyendo “manhá de carnaval” del Orfeo Negro de Camus, Una delicia. Pinche el enlace...http://www.youtube.com/watch?v=nVkDfnGobmI&feature=related

lunes, 9 de marzo de 2009

Progreso


Hoy en día vivimos en una auténtica dictadura de lo políticamente correcto. Incluso en las cuestiones referentes a la gestión empresarial o los análisis económicos. Nos hemos olvidado que el progreso nace de la oposición a lo “políticamente correcto”. Las Revoluciones Francesa o Americana del XVIII rompen con los esquemas político sociales del llamado “Antiguo Régimen”, incluso la Revolución Neolítica rompió con la idea de que la única forma de subsistir era la confianza en la Providencia , en aquello que el hombre podía pescar, cazar o recolectar, y comenzó a cultivar y practicar la ganadería. Necesitamos una verdadera “revolución neolítica” en nuestras mentes para progresar, ello es necesario en las épocas de crisis como la actual. No obstante, parece una tarea difícil. Hay paradigmas demasiado enraizados en muchas personas, hemos sufrido una continua erosión, e incluso me atrevería a decir aculturación, que ha convertido las conversaciones, opiniones y cotidianos debates en una repetición de tópicos, muchos de ellos fruto de un adoctrinamiento inconsciente.
La sacralización del “estado del bienestar” es uno de esos tópicos. Hemos vuelto a ser paleolíticos. Hacemos depender de la providencia del estado nuestro bienestar personal. La dejación de la responsabilidad en manos de un ente abstracto. Esta corriente es clara y patente en regimenes totalitarios, de corte comunista o fascista, y en principio totalmente contrarias al pensamiento liberal, pero la tendencia a la irresponsabilidad es fácil en una sociedad infantilizada y cada vez menos culta. Empresarios que esperan ayudas estatales para salir de la crisis, trabajadores que buscan un “curro” no un “trabajo” es decir, un medio que les de unos ingresos sin pensar en una verdadera carrera profesional. La formación no es importante. Los sindicatos pidiendo subidas salariales en un momento dónde los empresarios tienen verdaderas dificultades en mantener sus empresas (claro, para algo estará después “papá estado” y su sistema de protección y paro). Y todo aderezado con los narcóticos sociales clásicos, prensa rosa, amarilla y verde incluidos.


La dictadura de lo políticamente correcto hoy incluye la defensa de los valores llamados “progres”, sin demasiada profundidad y rigor intelectual. Hoy es más correcto llevar un piercing o un tatoo "etnico" que leer a Montaigne y difícilmente se dan ambas condiciones a la vez. Hay vocablos prohibidos, como “tradición”o "familia", y las marginalidades son más comprendidas, y adoptadas, por su estética que por su esencia. Asistimos a fenómenos como los ecopijos, jóvenes que defienden posturas ecologistas excepto cuando tiene que esquiar, ir al chalet de papá o comprar cara moda vintage. Por supuesto contarán con el beneplácito de sus padres, que se adscribirán a posiciones socialdemócratas, y condenarán acciones defensivas de países democráticos frente a agresiones de grupos totalitarios terroristas. Los mismos que demandarán energía más barata para sus electrodomésticos de última generación oponiéndose a la construcción de centrales nucleares. Claro que considerarán una vulgaridad que el tendero de la esquina, el pequeño empresario o el taxista que los lleva a su trabajo funcionarial, se quejen amargamente de la falta de clientes, la falta de crédito o de la presión fiscal. Al fin y al cabo se relajarán viendo alguna película subvencionadisima, de temática pastel social y aderezada con algún taco soez… que también es "progre". Por supuesto que este retrato es un tanto caricaturesco, pero seguro que conocen a más de un ciudadano que se les parece. Tampoco es mi intención el aseverar que los funcionarios no trabajan, pero si que su productividad es escasa, más debido a la inercia del sistema que a su esfuerzo (aunque el esfuerzo no es un adorno de todos los funcionarios, precisamente).
Decía
Passolini que cuando veía en Mayo del 68 a un gendarme zurrar a un estudiante consideraba cumplido su sueño de revolucionario: ver a los hijos de los campesinos apaleando a los hijos de los burgueses. Claro, Passolini mostraba una posición de auténtica independencia, y se atrevía a pensar por si mismo, sin que “fuera pensado” por editoriales de periódicos de gran tirada o cadenas televisivas dirigidas.
En una España con más de 3 millones de funcionarios y más de 3 millones de parados hace falta ya que se produzca una verdadera
“Rebelión de Atlas”, en la gestión de las empresas, dónde se imponga el sentido común, la productividad y tendente a la desaparición de las ineficiencias del absurdo crecimiento del estado y de la necesidad de impuestos para soportarlo. Debemos desempolvar a la escritora Ayn Rand.

Ya el maestro Ortega y Gasset lo apuntó como un profeta:
“La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre, para la maquina del gobierno. Y como a la postre no es sino una máquina cuya existencia y mantenimiento dependen de la vitalidad circundante que la mantenga, el Estado, después de chupar el tuétano a la sociedad, se quedará hético, esquelético, muerto con esa muerte herrumbrosa de la máquina, mucho más cadavérica que la del organismo vivo”

El verdadero progresismo es la ruptura con las deficiencias de un sistema caduco, y la restauración de los ideales de libertad (de conciencia, de empresa, de espíritu), igualdad (de oportunidades) y fraternidad (no institucionalizada en ONGs). Posiblemente ahora algún alma cándida me azotará con el epíteto de "neoliberal" ( por favor, si es así le agradezco que me libere del innecesario sufijo). Y esta sería a buen seguro la posición de los promotores de la Revolución Neolítica, la Americana y la Francesa. Si Washington levantara la cabeza…

sábado, 21 de febrero de 2009

El poder de la inepcia

Uno de los errores más comunes, y que reconozco que he sufrido recientemente, es el no contar con el gran poder de la inepcia.
Según la RAE, la inepcia, es la cualidad del necio; y necio es el ignorante que no sabe lo que está en su mano saber, o lo que está obligado a saber.
Un necio es un imprudente y anda falto de razones; un atrevido en su ignorancia, y quizá por eso, terco y porfiado en lo que dice y en lo que hace.
La inepcia aparece en la corrupción del menudeo, la de cada día, la del puesto de trabajo, la de la sospecha, la de la palmada en la espalda, la de los secretos… la que hiere, la que humilla, la que divide, la que anestesia la conciencia, la que nos calla para otorgarle la palabra a quien nos la arrebata.

El consultor debe tratar con clientes de todo tipo, y a veces no puede elegir a los más adecuados. Es más que probable que topemos con el necio agresivo, que parapetado en su ignorancia cuestiona la labor bien hecha, o no es capaz de apreciar el trabajo intelectual, y lo que es peor… no son capaces, por falta de perspectiva, de valorar los resultados. Últimamente he tenido que “sufrir” a este tipo de personas, que , por ejemplo, no son capaces de darse cuenta que es un buen resultado el aumento en más de un 60 % de sus tarifas en 3 años, o la consolidación de un sector. El necio cree que las cosas suceden por inercia, y no es capaz de darse cuenta de que los resultados siempre responden a una serie de acciones desarrolladas, a veces demasiado sutiles para su obtusa mente.
El necio no sabe que lo es, más a menudo piensa que conoce mejor que nadie, y con simpleza, los porqués, causas y soluciones. Cuando ustedes oigan a alguien, que sin argumentos y torpeza exponga que “no hemos hecho nada” ( a pesar de que , por ejemplo se haya aumentado la facturación en proporciones impensables en mercados congelados), no piense que se trata de una persona con ganas de trabajar en pos de un resultado; generalmente estaremos ante un ejemplo de inepcia. Lo que acontecerá es que el necio acertará en su apreciación, pero individualmente: efectivamente él no hace nada. Se quejará y participará poco en las soluciones. El necio en los círculos empresariales suele quejarse, criticar, y entorpecer; no aportará ideas, soluciones ni trabajo. Su necedad aumentará cuando se una a otros necios, que retroalimentarán sus posiciones; siempre fue buen refugio de la estupidez el gregarismo y el rebaño. Si el necio además ocupa un puesto de relevancia en la organización a la que asesoramos, podrá hasta mostrar comportamientos agresivos : desconfianzas, actuaciones a espaldas del consultor, palos en las ruedas… basados en esa supuesta superioridad que le da su puesto y que demuestra, una vez más, sus complejos internos.
Como apunta el periodista Daniel Noya, tanto
Pascal Bruckner como José María Guelbenzu coinciden en el regreso en nuestra época del iletrado, aunque Bruckner va más allá, el regreso del imbécil agresivo cuyo enemigo es el que anda entre libros, entre cuadros, músicas y otros engendros imaginarios, ¡qué pereza para el estúpido, para el imbécil agresivo, para el idiota militante! Rafael Argullol añade dos sustantivos apropiados a esta nuestra época que a duras penas respiramos: ésta es la época de los necios y los canallas. Los necios –dice Argullol- casi nunca saben que lo son y los canallas casi nunca reconocen serlo, pero unos y otros, alimentándose mutuamente, han acabado creyendo que en el mundo sólo hay lugar para ellos.
Ya
Anatole France apuntaba que un necio es más funesto que un malvado, porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás. Por eso el hombre masificado ha perdido la capacidad de oír, razonar y dialogar. Ahora se siente capaz de juzgar, decidir y sentenciar; él es la autoridad. Ciego y sordo, se siente con el derecho de expresar sus opiniones en cualquier ámbito de la vida pública. Ese es el sustrato fértil en el que surge la demagogia, una forma de degeneración intelectual que ha estrangulado civilizaciones enteras

¿ Y Que hemos de hacer?
En primer lugar, saber que es inevitable encontrarse con este tipo de cliente, sobre todo en sectores con poca formación empresarial, e incluso poca formación básica ( por desgracia grandes áreas de nuestra economía, dominada por PYMES adolecen de poca formación, e incluso de bolsas de
analfabetismo funcional)
En segundo lugar, tratar de no contaminarse de la inercia agresiva y de embrutecimiento que muestran. Seguir trabajando con los criterios de profesionalidad necesarios, pero sin tener en cuenta la opinión de este tipo de clientes como baremo de evaluación, tratemos de buscar referentes objetivos para nuestra evaluación.
En tercer lugar tratar de asegurar el pago. Este tipo de clientes nunca valorará nuestro trabajo. Valorarán más al profesional mediocre con honorarios altísimos, y que le traten como “no necios” que al consultor profesional. No es recomendable prostituirse y rebajar nuestra posición profesional a cambio de más honorarios; a medio plazo no será rentable ni siquiera para nosotros, y nefasto para nuestro crecimiento personal.
En cuarto lugar no desesperarse… , y como consolación filosófica les dejo
las leyes fundamentales de la estupidez humana, extracto del extraordinario texto que sobre el tema escribiera Carlo M. Cipolla:
La Primera Ley Fundamental:” Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
La Segunda Ley Fundamental:” La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra caracterí­stica de la misma persona”.
La Tercera Ley Fundamental:” Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí­, o incluso obteniendo un perjuicio”.
La Cuarta Ley Fundamental:” Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosí­simo error”.
La Quinta Ley Fundamental:” La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado”.

jueves, 29 de enero de 2009

Trickster, el loco sagrado

El Trickster es un dios, diosa, espíritu, hombre, mujer, o bestia antropomórfica que hace trucos o de una u otra manera desobedece reglas y normas de comportamiento.
El trickster está presente en muchas tradiciones culturales, desde América hasta Europa, el dios vikingo Loki es un ejemplo, ena película
La máscara protagonizada por Jim Carrey, la máscara que le confiere los poderes es una máscara de Loki .Responde a un arquetipo humano del que ya habla Gustav Jung, es el ser que se burla, que disuelve, que reta, y sobre todo que ríe : un consultor quántico.

Muchas tradiciones nativas ven al trickster como un mensajero de contacto
sagrado. La gente no podía rezar hasta que se riera gracias a él, porque la risa abre y libera la rígida concepción. Los seres humanos han celebrado a los tricksters en muchas culturas por temor de que estos se enojen. En la mayoría de las tradiciones americanas los tricksters son esenciales para la creación y la vida.

Hay que superar reglas obsoletas, y hacer de la innovación un acto de valentía y arrojo. Eso sólo puede hacerlo un trickster.
El Trickster en el imaginario occidental está representado por Hermes – Mercurio, ese dios de frontera, de intercambio y transgresión, dios-patrón de comerciantes, viajeros, pero también de ladrones y embaucadores.
El consultor debe ser trickster y situarse en la frontera…

Pero no nos confundamos, no es una “locura gratuita”. El Tarot, otra de nuestras referencias arquetípicas representa al Trickster en la carta del “loco”. En esta carta hay que tener en cuenta que . el Loco no es el “loco”, sino un discípulo en camino, llamado loco por las personas que no tienen valor de emprender la búsqueda alquímica del conocimiento.

El loco es el más cuerdo… de hecho el perrito o animalito representado detrás de él tiene mucho que ver… representa el ego, el niño interior. Y siempre va detrás del personaje. Como apunta Alejandro Jodorowsky El niño es el ego y no debemos permitir que éste nos guíe. El que va delante del “niño interior”, es quien no debe querer para sí nada que no quiera para los otros. En el Tarot, la carta de El Loco representa al ser esencial. El Loco tiene un perrito, el ego, que lo sigue de cerca y detrás. Esto es bueno, si fuera al revés sería terrible: lo esencial debe dirigir al ego, uno debe dejar un poco de ser yo, pero no debe darle patadas ni echar fuera al perrito. Debe ayudarle. Personalmente he sufrido y sentido verdadera compasión y cariño por “niños interiores” que han ido delante del personaje. Espero que un día el ser esencial adelante al perrito.

Curiosa mezcla, locura y cordura… risa y seriedad… innovación y sentido común. Características de un consultor quántico, de un manager de empresa o de un manager de su vida…

Hay otros personajes con un “ego” detrás… y matando dragones ( por cierto, en la imagen vikinga el trickster tiene a sus pies un dragón y un perro), pero eso… es otra historia…

sábado, 10 de enero de 2009

Asamblea en la Carpinteria


Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña asamblea: una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le dijo que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. El tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, pero pidió la expulsión del metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único ser perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea continuó. Entonces tomó la palabra el serrucho, y dijo:
"Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".


La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.Ocurre lo mismo con los seres humanos es fácil comprobarlo. Cuando en una empresa, o asociación o equipo… el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. Lo he comprobado, y sufrido, a menudo en algún grupo de empresarios.
En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando
florecen los mejores logros humanos.
Es fácil encontrar defectos
, cualquier tonto puede hacerlo ( de hecho suelen ser los más tontos los que más critican, difaman y atacan amparándose en cosas como su edad, su cargo, su experiencia, o su nombre…), pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos. También esos “tontos” pueden ser útiles (ya hablaremos en otra ocasión del “tonto útil”), por ello hay que ser conscientes de que hasta esos personajes deben integrarse.

viernes, 9 de enero de 2009

El Clavo de Mulá Nasrudin


Mulá Nasrudin, también conocido como Nasr-ed-Din ( "victoria de la fe") y Hodja, ("el maestro" o "el profesor") es un personaje mítico de origen sufí y conocido en lugares como Egipto, los Balcanes, Oriente Medio, Asia central, Pakistán y la India, También en Turquía y Rusia. Su fama se extiende desde Mongolia hasta Turquía, e incluso en Sicilia (donde es conocido por el nombre de Giufà) , sus aventuras y anécdotas se cuentan en multitud de lenguas distintas. Son curiosas divertidas e iluminadoras sus historias. Alejandro Jodorowski recoge interesantes fábulas en su "Sabiduría de los Cuentos". Una de las más reveladoras y aplicables a nuestra vida, intima y profesional, así como al devenir de las empresas es su fábula sobre el clavo.

Mulla Nasrudin, tras haber tenido una mala racha, se ve con la obligación de vender la casa que heredó de su padre. Aprovechándose de la situación, un hombre egoísta y abusón le propone un precio ridículo. Nasrudin se da perfecta cuenta del abuso pero le propone una pequeña condición…
¡Como puede usted ver, en esta pared hay un clavo!… Este clavo lo puso mi papá, y es el único recuerdo que me queda de él. Le vendo la casa, pero deseo seguir siendo propietario del clavo. ¡Si está conforme con esta condición, acepto su oferta!… ¡Tendré evidentemente, derecho a colgar de él todo lo que me plazca!
El comprador le pregunta a Mulla:
¿Vendrá usted a menudo?
No, no, a menudo no…
No viendo ningún problema el comprador, riéndose de la petición absurda, aceptó la condición, firman el contrato de venta ante notario en el que se específica que Nasrudin es el propietario del clavo y que puede hacer lo quiera con él.
Un día de primavera Nasrudin acude a su antigua casa ..
¿Puedo ver mi clavo?
¡Claro que si! ¡Pase! - responde cordialmente el propietario.
Mulla entra y reza delante del clavo y luego vuelve a irse.
En verano, regresa con un pequeño cuadro con la imagen de su padre.
¿Puedo ver mi clavo?
El propietario le deja entrar y Nasrudin cuelga el cuadro (la cláusula se lo permite)
En otoño, llega con un manto y una túnica.
Son ropas que pertenecieron a mi padre. ¡Quisiera colgarlas en mi clavo!
El propietario ligeramente irritado debe permitírselo
Pero, un día de invierno, Mulla llega arrastrando el cadáver de una vaca. El comprador, estupefacto, le pregunta:
Pero ¿qué viene hacer aquí con esa vaca muerta y podrida?
¡Está claro, vengo a colgarlo en mi clavo!…
El propietario se enoja y llama a la policía que, llegada al lugar del litigio, le da la razón a Nasrudin a la vista del contrato. El cadáver empieza a pudrirse para desesperación del propietario. Al cabo de un cierto tiempo, Nasrudin vuelve con otro cadáver que cuelga del mismo clavo. La pestilencia es tal que el propietario se ve obligado a huir del lugar. Y Nasrudin recuperó su casa.

Hay concesiones que son clavos en nuestra casa, alma, empresa o vida. Debemos velar con atención constante para que nadie venga a nuestro universo a poner clavos que no nos corresponden. Cada experiencia, cada cosa que aceptamos puede equivaler a dejar entrar el cadáver de la vaca en nuestra propia casa. Empresas han pagado con la desaparición clavos múltiples (concesiones gratuitas a trabajadores, comportamientos díscolos de directivos, soportar clientes o proveedores abusivos…). Más vale no dejar que nos pongan el clavo a gozar de una efímera vida.
En lo personal hay especimenes que aprovechan la buena fe, la gratitud, la coherencia, la bonhomía, y la generosidad para poner un clavo en tu alma. Arráncate el clavo, aunque duela… y solo recibe a ese huésped si regresa con una flor en vez de un clavo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Slow




Algunas veces me han criticado mi sana costumbre de andar despacio. Me han dicho que “ando paseando como si fuera un sábado”… en realidad paseo, y me gusta , trasmutar un caótico martes en un luminoso y templado sábado. Caminar. Bajar el ritmo significa también tomarse más tiempo para todo. Si el lugar de trabajo queda cerca, lo mejor es salir temprano de casa y andar, sin ansiedades, para enfrentar el día con energía y sin tensión.
La ansiedad del profesional y también de cualquier persona se puede apreciar en cómo camina. La mente suele saltar de un pensamiento a otro y está siempre activa. Sin embargo, el cerebro rinde mucho más si puede desacelerar. Esto mejora la salud, hay calma interior y la concentración para pensar de un modo creativo. Esta forma de pensamiento no actúa bajo presión, sino que aparece cuando hay tiempo y las ideas se desarrollan a su ritmo. Hay investigaciones que dicen que el ser humano piensa más creativamente cuando está sereno, libre de estrés, apuro y presión del tiempo. Un maestro zen decía: en lugar de decir “No te quedes ahí, haz algo”, deberíamos decir “No hagas nada, siéntate ahí”.
Gandhi decía: “En la vida hay algo más importante que incrementar la velocidad”.
La curiosa “Sociedad por la Desaceleración del Tiempo”, realiza todos los meses de octubre una Conferencia Anual en la ciudad turística de Wagrain (Austria), en la que se fomenta el ir más despacio cuando tiene sentido hacerlo. Cada ser vivo, proceso o acontecimiento tiene su propio tiempo. Estos desaceleradores del tiempo ponen trampas en los centros de las ciudades a las personas que caminan 50 metros en menos de 37” , la sorprenden y les piden que les expliquen su apuro… la mayoría de ellos ni siquiera piensa en los motivos que la hacen ir más rápido. El “castigo” es recorrer los mismos 50 metros tirando de una tortuga, esto en general los relaja y les gusta la idea de ir más despacio.
La calma y el sosiego son gratuitos. No hay que pagar por ellos, sobre todo a nivel mental. En general, se lleva una vida agitada que conlleva una mente agitada, y viceversa. Por eso es muy importante la educación de los deseos. Deseamos mucho, y muy desordenadamente, lo que nos convierte en meros consumidores de objetos, lo cual no trae precisamente la felicidad, en la mayoría de los casos.
Hay una bonita historia zen en la que un monje novato va de un lado a otro con prisas. Debe llegar a sus clases, a más clases, a los trabajos del Monasterio. De manera inevitable llega tarde a muchos sitios, incumple promesas y vive con la sensación de “no hacer suficiente”. También sus tiempos de descanso están impregnados de ese negativo espíritu y si no se embarca en fantásticos viajes piensa que “pierde el tiempo”. El maestro zen le dijo “ camina más despacio”, pero él continuaba agobiado, agotado y al borde de la desesperación interior.
¿por qué corres? ,- le preguntó el maestro
Busco el conocimiento, debo hacer algo en la vida, - respondió el alumno
Y ,¿por qué crees que el conocimiento va por delante de ti?, Quizá va detrás de ti y si no te paras no te alcanzará…
“El reflejo de la luna en el rió esta siempre en movimiento. Sin embargo, la luna existe y no se va de ahí.”

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Orlov Most

Esta semana pasada paseaba por “Orlov Most”, el punto “0” de la capital de Bulgaria, Sofia. Orlov Most se traduce del búlgaro como “Puente de las águilas”. Es un puente coqueto, pequeñito, sobre el rio Perlovska. En los cuatro extremos del puente, cuatro magníficas estatuas de águilas, vigilando los cuatro puntos cardinales. Es sin lugar a dudas un punto mágico de la ciudad, oculto entre el caótico tráfico de Sofia ; quizá sea más evidente la Catedral Alexander Nevsky, pero me encariñé de Orlov Most como suma de símbolos. Primero por ser un puente, un medio de acercamiento; también por sus águilas, que dirigen sus agudas miradas a todos los puntos de los Balcanes. Bulgaria es el centro de esta península de historia compleja. Se superponen los estratos celtas, tracios, griegos, romanos, eslavos, turcos, rusos… Los búlgaros han absorbido lo mejor de cada civilización y ha configurado una especial idiosincrasia. Un país mágico al que le espera un futuro prometedor. Su situación estratégica le hace ser un punto crucial entre la U.E, el gigante ruso y Oriente Medio.
Una vez liberados del corsé de la economía planificada de su reciente pasado comunista y la resaca posterior de una entrada rápida en la economía de libre mercado , con esas zonas “grises” en las adaptaciones rápidas, como los nepotismos y corrupciones, Bulgaria podrá erigirse en la clave de los Balcanes. Un ejemplo de tolerancia e integración : la Mezquita , la Sinagoga (en la foto de la derecha )y la Catedral Ortodoxa Alexander Nevsky ( foto inferior ) están prácticamente juntas… y en su centro el Mercado central ; toda una alegoría: respeto e intercambio.
Ya los búlgaros demostraron su espíritu cuando se negaron en bloque a la deportación de judíos a los campos de exterminio a pesar de ser aliados de Alemania. Han resistido cinco siglos de ocupación otomana, varias etapas de larvada ocupación rusa, soviética y zarista; sin embargo nunca perdieron identidad ni idioma.
He notado cierto fatalismo retroactivo en el sentir general del búlgaro, pero existe una innegable habilidad de este pueblo para adaptarse y sobrevivir, y este es un elemento radicalmente necesario en nuestro , cada vez, mas complejo mundo.
Disfruté en Sofia, los paseos por Vitoshka, el rakiya y la música…
Vine enamorado de Bulgaria. Cultura, futuro, rosas y vino.
Gracias , Благодаря.
Y para ambientarnos ,nada mejor que una muestra de su música (pinche en el enlace )
http://es.youtube.com/watch?v=hpFbgPdadoM&feature=related

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La mujer cobra

En “El coleccionista de Mundos”, el escritor búlgaro Ilija Trojanov, relata la existencia en la profunda India de las “mujeres cobra”, las jóvenes más bellas son raptadas y llevadas al templo de la cobra dónde se les iba administrando desde niñas dosis crecientes de veneno de la serpiente. Sus bellos cuerpos inmunizados destilaban veneno en todos sus fluidos: sudor, saliva, lágrimas. Un beso de estas sacerdotisas era letal. Habla también de un sabio que conscientemente amó a una de las damas, sacrificando su vida a cambio de un acto de amor de la joven. No parece ser una invención de Trojanov, en algunas obras poco conocidas del fin de la edad media y del renacimiento español como los “Castigos de Aristóteles” o la “Glosa de Garda de Castrogeriz” hay un lugar también para lo fantástico en el episodio de la mujer-serpiente en el que se narra que una Reina india envió a Alejandro Magno, entre otros regalos, una doncella que había sido criada con veneno de serpiente. Si no fuera por Aristóteles que advirtió la naturaleza de esta mujer, al observar su extraña mirada fija en los demás, la vida de Alejandro hubiera peligrado; un condenado a muerte, a quien, por indicación de Aristóteles, dejaron solo con ella, murió a consecuencia de la mordedura de esta mujer venenosa. Aristóteles, en este episodio se presenta como versado en la magia, a la usanza medieval.

El fenómeno de la mujer-cobra aparece con frecuencia en las empresas, y también en las relaciones interpersonales. En estas últimas aparecen como personas que estando acostumbradas a recibir alimentos emocionales tóxicos con frecuencia sólo son capaces de hacer surgir de su persona venenos incluso en actos íntimos. Con desprecios pagan cariño, reprochan la existencia de actos de amor, o desconfían de una mirada limpia. Reaccionan con rapidez como la cobra, pero también ciegas como ellas, y guiándose por un equívoco sentido térmico. La cobra sentirá que nunca es suficiente lo que se le otorga, demandando más, y cada vez fijándose en metas más vacías, superficiales o de falsa belleza ; pero se sentirá estéril ya que ya no conoce lo que es dar sin esperar a cambio ni tampoco la plenitud de la dádiva sincera.

El fenómeno se repite en el seno de las empresas… jefes tóxicos, operarios tóxicos que contaminan a los demás…también existen empresas-cobra que emponzoñan mercados implantando absurdas guerras de precio en las que todos pierden o que contaminan a sus proveedores, incluso comportándose como boas y asfixiando sus posibilidades ( muchas aseguradoras son boas que oprimen a sus proveedores de servicios )…
Es complicado para el consultor chamán enfrentarse a la mujer-cobra. La técnica puede ser radical, cercenando la cabeza del reptil, aunque la más exitosa y sutil es el mutarse en cobra , pero no inocular veneno sino cariño… El ofidio no sabrá cómo responder a un ataque de otra cobra pero que renuncia al daño. Cómo el practicante de Bushi-do que domina las técnicas violentas de lucha, con la intención de no luchar... Al menos en relaciones en el seno de las empresas es una solución paradójicamente efectiva, y probada.